viernes, 30 de julio de 2010

Sola

Hace ya muchos días, demasiados, que no te veo. No me gusta el verano, no me gustan las vacaciones generalizadas. Me alejan de ti. Y de las personas que quiero. Y me siento más sola que nunca.

Esta noche he vuelto a soñarte. Tus manos, tu cintura, tus labios, tus ojos…

Y se mezclan este sentimiento de soledad con tu imagen.

No puedo parar de imaginarme una vida contigo. Levantarme cada día a tu lado, besarte, salir de casa para ir a trabajar y sonreír pensando en el bellezón que he dejado desnudo en mi cama. Salir del trabajo y seguir sonriendo pensando que, de un momento a otro aparecerás. Cansada de tu jornada laboral. Y me pedirás que te de un masaje.

Y será fantástico tenerte cerca. Y abrazarte y sentir tu calor reconfortante. Y así no importará nada de lo que pase fuera de nuestro pequeño gran mundo.

Es un asco sentirse sola, Mónica. Un verdadero asco.

jueves, 22 de julio de 2010

Curvas

El otro día me enamoré perdidamente del vestido granate. Entré en la tienda y lo vi, y me encantó. Pero me convencí de que no debía gastarme el dinero en un vestido, total, casi nunca voy con vestidos. Ni en verano ni en invierno.

Pero después de darle un par de vueltas a la tienda me volví a encontrar con él delante. Y me lo probé. Y, realmente, pensé que me quedaba increíblemente bien.

Ayer lo estrené. ¿Crees que no me fijé en cómo me mirabas mientras yo hablaba con Sofía?

Notaba tus ojos puestos encima de ese vestido granate que me resalta el escote, que me disimula las curvas “menos deseables”.

Y me encantó sentir, de nuevo, tu mirada examinándome. Esta noche me he dormido pensando en que, quizás, estuvieras pensando en la manera de quitarme el vestido y de reseguir mis curvas con tus dedos.

Ya. Que sueño despierta. ¿Y?

martes, 13 de julio de 2010

Salir del armario

¡Dios Mónica!

Que lo tuyo, vamos lo mío contigo, me está haciendo abrir horizontes.

Ya me di cuenta la semana pasada. Cuando entró una nueva administrativa al departamento y, de repente, me encontré preguntándome a mí misma si le debían gustar las mujeres, y acto seguido fantaseando con la idea de que sí.
Bueno, si la vieras me entenderías, es increíblemente guapa.

Y hoy, de repente (no me preguntes cómo he llegado hasta ahí, no te lo sabría responder), me he encontrado con esta noticia. Y me he dado cuenta de que me he alegrado un montón.

Y también me he dado cuenta que las envidio un montón, a las dos. ¡Madre mía lo que tiene que ser estar con un monumento así en la cama!

sábado, 10 de julio de 2010

Cita

Acabamos de quedar para dentro de unas horas. Un café antes de que empiece la sesión de cine.

Me encanta quedar contigo. Ya, que ayer te estuve insultando, tranquila, sabes que después, en directo, no soy capaz de decirte nada. Espero, por lo menos, hoy decir alguna cosa coherente.

Ayer otra vez estabas fantástica. Esos pantalones negros resaltan tu figura, sobretodo tu culo. Y luego te fuiste a cambiar. Y te pusiste tremendamente guapa para salir de fiesta. Y me miraste sonriendo, sabes que me encanta verte así.

Y paseaste tu escote por delante mío. Realmente te gusta provocarme.

Pues nada, yo me dejo provocar. El día que me dedique yo a provocarte a tí... veremos en qué acaba la cosa.

viernes, 9 de julio de 2010

Tonta


Muy bonito, Mónica. Ahora intentas ligar con Magda. Pero además descaradamente. Pero mucho.

Me estás dando una rabia últimamente, bonita...

Pues lo llevas bastante complicado con Magda-soy-súper-hetero-y-a-los-homosexuales-los-miro-con-recelo.

Pareces tonta. De verdad.

Y que sepas que yo soy mucho más guapa que Magda y tiene pinta de que sea, también, mucho mejor en la cama que ella.

Que te jodan.

jueves, 8 de julio de 2010

Tu piel

Esta noche he soñado contigo. Tus manos volvían a ponerse encima de mi piel. Y me acariciabas. Nada sexual, sólo caricias en mis brazos.

Y me encanta. Y hoy va a ser uno de esos días en los que te desee infinitamente. Tengo ganas de verte. Y de que me vuelvas a sonreír mientras me hablas, de que me hagas bromas y verte reír con las mías.

Igual esta noche, cuando nos veamos, el sueño se vuelve real. Y vuelvo a sentir cómo me acaricia tu piel, sin quererlo, como haces últimamente. Te sientas cerca de mí, a conciencia, lo sé, siempre quedan más sitios vacíos y siempre acabas a mi lado.

Y en algún momento, tu piel caliente roza la mía. Y en ese momento… se me ponen los pelos de punta y te deseo más que nunca.

sábado, 26 de junio de 2010

Sexo

Quiero saber si follaste con ella anoche o no. Yo creo que no. Pero no lo sé.

Y tengo curiosidad. Ese morbo autodestructivo que me caracteriza, ¿sabes? Pues sí, y si no me lo cuenta alguien voy a tener que ir a preguntártelo yo misma. Y eso va a ser raro. Porque seguro que lo acabas interpretando como una intromisión.

Y no, de verdad. Que me parece fantástico que folles con quien quieras.

Lo que me jode es que eso implique que no puedas follar conmigo. De verdad, Mónica, sobrevaloras el sexo.

Cosas raras...

Yo no me entiendo. Ayer te hubiera follado. Y esta mañana me he levantado deseándote como nunca.

Y esta noche nos hemos visto en la discoteca. Sí, de ambiente (estoy empezando a aceptar que es un lugar adecuado a mí...). Y hemos hablado la una con la otra lo justo. Un par de bromas. Un par de bailoteos sin importancia....

Y, de repente, te has ido a bailar con una tía que nadie del grupo conocía. Parecía que tú sí.

No sé quién es ella. Ni si has acabado finalmente en su casa esta noche. Me da lo mismo. En serio.

Eso es lo que me descoloca de mi cerebro. Parece que me dice: "si se pone a tiro, ok. Pero si no, ningún problema".

Mira tú por dónde, me ha salido un cerebro realmente adaptativo.

viernes, 25 de junio de 2010

Lencería

Hoy, quizá, volveremos a vernos. Y, quizá, volveremos a salir juntas a cualquier discoteca. Quizá de ambiente. O no. Me da igual.

Ayer me pusiste enferma. Te hubiera follado enmedio de la pista de baile. Sin importarme quién nos viera.

Pero hoy, te lo juro, hoy te haré sufrir.

Me he puesto mi mejor lencería. Un sujetador de esos que realzan mis pechos (esos que tanto te gustan) y que los dejan a disposición de quien quiera mirar, pero sin tocar. Un sujetador de encaje de color verde. Un sujetador con el que me he mirado al espejo... y he pensado que yo, si fuera tú, lo tendría muy claro, follaríamos sin parar.

Y las braguitas a juego. Braguitas del mismo color, de encaje. Sólo de encaje. Suficientemente transparentes como para ser más que insinuantes. Y suficientemente tupidas como para dejar con la intriga a quién las vea por encima del pantalón (si en algún momento asoman).

Me voy a poner la mejor camiseta, la más escotada. La que mejor me queda. La que te va a dejar sin aliento.

Y te voy a acosar. Voy a jugar a tu juego. Dándole un paso más.

Y si, finalmente, no vienes, no te preocupes. Habrá tantos hombres deseando estar en tu lugar que no me costará demasiado dormir acompañada. Y mañana me encargaré de que lo sepas. Y de que todo el mundo te diga lo tremendamente sexy que estaba anoche.

Follarte

Te odio.

Y te quiero. Cerca. Dentro mío. Quiero con locura que me folles. Que tus labios me muerdan... sentir el calor de tu piel en mis manos sin que tenga que ser "por casualidad".

No sé si eres una cabronaza que juega conmigo a ponerme enferma, o, simplemente, te apetece lo mismo que a mi.

No lo sé.

Sólo sé que acabo de volver de la discoteca... y creo que la última vez que te he tenido a dos centímetros de mis labios (¿de qué coño me hablabas?) me he corrido.

Así. Tal cual.

Me excitas. Y quiero follarte.

Mónica... deja de jugar conmigo. O acabaremos mal.

miércoles, 23 de junio de 2010

Tu olor......

Ayer volví a volverme loca con tu olor. De repente viniste a hablar conmigo y te acercaste mucho. Y tu pelo estaba recién limpio, y tu ropa también. Y volví a recordar esa sensación, a la que creía que me había sobrepuesto.

Tu olor inundó mi cerebro, me aceleró el corazón y me provocó un escalofrío. Mierda, Mónica, otra vez no. Ahora que ya me pensaba que podía mirarte como a una amiga “normal”, otra vez esto.

Y esta noche te tendré cerca otra vez. Y estarás guapísima. Y a mi se me volverán a trabar las ideas en el cerebro.

miércoles, 16 de junio de 2010

Gritarlo a los 4 vientos

Hoy he quedado con Miguel, hacía 3 años que no le veía. Y me ha encantado estar con él. Y sí, Javier también estaba. Sí, me he ido con los dos y he pasado una tarde fantástica.

Y no, como verás, no he acabado follando con él. ¿Porqué? Pues no precisamente porque yo no quisiera. Ni porque no quisiera él, de hecho. Simplemente... él está "empezando algo con una mujer". Ya. Bueno, eso es lo que dice, pero cuando le he preguntado un poco más a fondo... resulta que no lo tiene claro y que, lo que le apetece, textualmente, es "follarme a muchas de las que me cruzo por la calle" (esto, te informo sólo por tenerte al corriente, me lo ha dicho mientras me miraba las tetas y me tocaba la pierna).

En fin, creo que lo tendré cerca de nuevo pronto.

Por otro lado, y por eso te lo contaba, le he explicado a Miguel (cuando Javier ya se había ido) lo tuyo. Bueno, lo mío relacionado contigo. Para que nos entendamos.

Me encanta hacerlo público. Me encanta que me gustes. Y me encantaría poder ir pregonando por el mundo lo buenísima que estás y lo maravillosa que eres.

Pero tengo que reprimirme. La gente me mira raro. Claro, llevo muchos años haciendo gala de mi súper-heterosexualidad-devora-hombres.

Tu escote...

Me encanta tu escote. Me vuelve loca. Y me sorprende. Y me divierte sentirme tan "masculina" cuando no puedo evitar que mi vista vaya directa a tus pechos.

Y me ecanta perderme en tu escote. Me fascina imaginarme cómo debe ser tocarlas, acariciarlas.

Y me parece que en algún momento debes haber notado mis ojos. Y, mira tú por dónde... me parece que no te ha importado.


De hecho, creo que cada vez te vistes más sexy cada vez que sabes que vas a verme. O quizá sólo es coincidencia. Pero me da igual. :)

martes, 15 de junio de 2010

Esperanza


Ayer me encantó verte de nuevo. Y comprobar que, finalmente, me puedo comportar contigo igual que hacía antes. ¡Bien!

Cuando llegaste yo ya estaba allí, te guiñé el ojo cuando te vi, y giré la cara hacia la conversación que estábamos teniendo con Sonia y compañía.

Creo que voy a usar la típica estrategia del “aquí no ha pasado nada”. Sí.

Esa mezclada con los celos. Este fin de semana quedaré con Javier y follaremos como siempre que nos vemos. Y me encantará volver a estar con él. Tengo ganas de sentir cómo me abraza.

Y sí, por supuesto me encargaré de que lo sepas.

Quizá es una gilipollez de estrategia. Lo más probable. Pero… de ilusiones también se vive, ¿no?

lunes, 14 de junio de 2010

Contigo

Ayer estuve hablando con Carlos. Me dijo que ya había presentado a su nueva novia a sus padres. Y me dio un mini-ataque de celos. No sé si “celos” es la palabra precisa, pero para que me entiendas.

Que sí. Que fui yo quién lo dejé más tirado que una colilla (en parte, sí, por tu culpa…). Y que no, que aunque volviera arrastrándose no volvería con él.

Pero que ella haya dormido donde yo dormía. Que a ella sus padres la hayan cuidado como me cuidaban a mí. Que se ría con las bromas de su padre como me reía yo…

Echo de menos eso. ¿Sabes? Y no sé porqué te lo cuento a ti. Pero es que me gustaría tenerte cerca. Y que me llevaras a conocer a tus padres. A los que yo no caería bien, porque a tus padres no les gustan las mujeres, preferirían que te acostaras con hombres “como toda mujer de bien que se preste”.

Pero me gustaría. Demostrarles a tus padres y a toda tu familia que ser homosexual (o bisexual, o lo que coño quiera que yo sea) no es incompatible con hacer feliz a alguien, con ver a su hija feliz.

Porque, no te engañes, Mónica, conmigo serías muy feliz. Y yo también. Ahora mismo, eres todo lo que necesito.

jueves, 3 de junio de 2010

Sonrisa!

Estaba siendo un día de mierda. Como todos últimamente.

Pero de repente, el móvil ha empezado a sonar. Y eras tú. Y me ha dado un vuelco el corazón. Creo que desde el día de nuestra conversación que no hablábamos por teléfono.

-¡Hola! (he intentado que no se me notara que estaba sonriendo hasta las orejas)
-¡Martuchi! (no me lo puedo creer… ¡¡¡vuelves a llamarme Martuchi!!! ¡Eso es todo un paso!). No me preguntes cómo he llegado hasta aquí, pero estoy en la puerta de tu oficina, ¿quieres comer conmigo?

¡Dios! Ayer invocaba a todo lo invocable para quedar contigo a solas de nuevo… y ¡hoy me lo pones en bandeja!

Me has llevado “al mejor vegetariano de toda la ciudad”. Me ha encantado. Pero me hubiera encantado igual tomarme una cerveza de pie en un bar cutre.

Y cuando nos hemos despedido y me he vuelto caminando a la oficina, de repente, el sol ha vuelto a brillar mucho, no me ha importado el calor asfixiante que hace ya en esta santa ciudad, la gente con la que me he tropezado por la calle me ha hecho reír…

Y ahora estoy sonriendo como hacía días que no hacía. Siento que te estoy recuperando. Bien, sí, sí, sólo amigas. Poco a poco, guapita….

miércoles, 2 de junio de 2010

Por favor...


Ayer estabas perfecta. Guapísima. Qué bien te quedan esos tejanos, la madre que te parió.

Y ese recogido que te dejaba el flequillo despeinado cayéndote encima de la frente. Dios, así no hay quién se concentre en el trabajo, señora mía.

Sigue siendo complicada la comunicación, encuentro, ¿no? Que sí, que nos hablamos, que nos reímos, que nadie nota nada raro. Pero tú y yo sabemos que sí que es raro.

Que desde el fatídico día que quedamos para “aclarar” lo que había pasado no nos hemos vuelto a ver a solas. Casi ni hemos hablado a solas. Así que no, que no, que esto no es normal. Que no hemos normalizado las cosas después de… ¿3 semanas?

Y te espío. Y te echo tremendamente de menos. Y querría poder tener una buena excusa para quedar contigo a solas y hablar, como siempre, de todo y de nada. Me da igual que no te guste. Me da igual que prefieras mi amistad a lo que te puedo ofrecer como pareja.

De verdad. Créeme. Sólo quiero que todo vuelva a ser como antes. Que tú te olvides de que me gustas. O que te sobrepongas a ello. Y me trates como a los demás.

Por favor.

martes, 1 de junio de 2010

Caminos Cruzados

Justo iba a empezar a escribir. Y me ha sobresaltado un sms en el móvil. Tú.

Coño, Mónica. Que sí, que te hago el favor, claro. ¿Qué te voy a decir? ¿Que te vayas a tomar viento? Pues no, claro.

Que llevo todo el día pensando en tí, joder. Que ya no puedo más. Que a cada momento me siento más y más desgraciada. Porque cada vez asumo más profundamente que nunca pasará nada entre nosotras. Y tengo sólo ganas de llorar. Y echo cuatro lágrimas y me doy cuenta de lo patética que soy. Y me doy tanta rabia que tengo todavía más ganas de llorar. Pero lo corto. Porque hace tiempo que aprendí a autocontrolarme.

Pero no puedo más. Te deseo cerca. Quiero tenerte a mi lado. Y me desespera saber que no va a ser posible. Me acabaré acostumbrando, tranquila.

Sé que esto me pasa. Me obsesiono con alguien, pero tengo que guardar la calma. ¡Pues no lo habré hecho veces! Y, un buen día, otra persona se cruza en mi camino, y final de la historia. Sólo espero que eso sea pronto.

Sólo espero que eso sea antes de que alguna otra se cruce en tu camino. Por favor.

Realidad

Ayer, en medio de mi llorera, lo vi claro. Yo sólo he sido un juego entretenido para ti. Durante todo el tiempo que hemos sido amigas has jugado a seducirme, a tontear conmigo. Hasta que te has dado cuenta de que podía haber un peligro real.

Jugar con fuego no es tan divertido cuando sabes que te puedes quemar de verdad, ¿no?

lunes, 31 de mayo de 2010

Loca

¡Y el tercero de la tarde!

Acabo de pegarme una llorera a tu salud. Me he quedado sin plan de tarde, sin verte, sin ver a Sonia, también. Y quedarme sola en casa me afecta al cerebro. Qué vamos a hacerle.

Y darme cuenta de que no estoy haciendo nada. Sólo viendo la puta serie que TÚ me recomendaste. Y riéndome... y pensando que verla sin poderla comentar contigo no tiene demasiado sentido. Porque me gustaría que estuvieras a mi lado. Cerca. Y que te rieras conmigo.

Y, a la vez, me parece ridículo. Y lo veo lejano e imposible. Imposible que tú quieras algo conmigo. Eres demasiado buena para mí. Demasiado guapa, demasiado atractiva, demasiado perfecta.

Y yo... yo sólo soy una loca.

Como una nooooooria...

¡Uf!

¡Qué bajón! Esta tarde teníamos que vernos, y parece que al final, va a ser que no. Que has salido antes del trabajo y ya vas a hacer las gestiones con Sonia.

Casi mejor, si lo pienso. Porque hoy voy vestida de aquella manera. Y aunque me apetece un montón verte, creo que no me apetece que tú me veas a mí. Qué tontería, ¿no?

Planes de futuro

El viernes, cenando, te pusiste a mi lado, aún cuando casi toda la mesa estaba libre. Escogiste ese sitio. Y sé que no fue al azar.

Me dio la sensación de que lo escogías, precisamente, para demostrarte a ti misma (y, de paso, a mi) que habíamos normalizado la situación. A mi me da igual, demuéstrate (o demuéstrame) lo que te dé la gana. El caso es que te sentaste a mi lado, cerca.

Y nuestras piernas estuvieron toda la cena bien enganchadas. Y yo no aparté la mía, me gustó sentir (otra vez) el calor de tu piel por debajo de tus tejanos, y por encima de los míos. Y tú no apartaste la tuya. ¿Me querías demostrar algo?

El sábado vi anunciado un concierto de dos de nuestros grupos preferidos. Cuando me contestaste el sms confirmando que sí, que querías venir, no puedes ni imaginarte cómo brinqué por la habitación. Casi tenía asumido que no ibas a poder venir, o que no te apetecería. Pero el sms era una afirmación emocionada “¡¡¡sí!!! ¡¡¡Qué grande!!!”. Así, con todas sus exclamaciones.

Me encanta hacer “planes de futuro” que nos involucren a las dos. Así, al menos, sé que en un tiempo te voy a seguir teniendo cerca. Llámame egoísta, si quieres.

jueves, 27 de mayo de 2010

:)



¡Qué felicidad!

¡Me acabas de enviar un sms por sorpresa! Me encanta ver el móvil parpadeando y descubrir que has sido tú la que has pensado en mi, aunque sea por un momento.

Me he tenido que encerrar en el lavabo de la oficina para sonreír durante un minuto como una tonta y no levantar sospechas entre las compañeras.

Y, el sms, no es del todo necesario… vamos, que no es algo que “no te pudieras ahorrar”, vamos, que por algún motivo te ha apetecido saber de mí.

O igual no. Pero, ¿y lo feliz que me has hecho en un momento?

No puedo... no hay manera

Bueno, parece que la comunicación se ha restablecido. No está normalizada todavía, porque creo que estamos las dos un poco tanteando a ver por dónde van los tiros, pero bueno, parece que, por lo menos, la cosa mejora.

Yo voy a días. Ayer por la noche, sola en casa, te eché de menos. Y hubiera querido poderte llamar y tenerte cerca. Y quizás sólo hablar contigo. Y reírnos juntas. Y hablar de esas series de televisión que veo porque tú me las recomendaste, y de las que no puedo hablar con nadie más.

Pero no estabas. Y no me atreví a llamarte. Hubiera sido raro. Ya.

Qué raro es todo, Mónica.


http://www.youtube.com/watch?v=jh-_ejRdUV0

miércoles, 26 de mayo de 2010

Tu presencia

Vale. Que esto parece que no haya pasado nunca. Pero me miras raro.

Me divierte ver tu cara de incomprensión, como si me estuvieras diciendo “¡Eh! ¿Pero yo a ti no te gustaba? ¡No me trates como siempre!”.

Pero ya te lo dije el otro día. Tú lo has querido así. Y yo lo respeto. Explícitamente me lo pediste “no quiero que esto nos afecte”. Pues así estoy actuando yo. Como si no me afectara.

Y, de hecho, siéndote sincera… tengo que decirte que me afecta menos de lo que me esperaba. Que me he acostumbrado, quizás, a tu presencia. Bueno, no. De hecho, no.

Simplemente, me he hecho a la idea de que no quieres nada conmigo. Pero si te lo repiensas, ya sabes dónde estoy.

sábado, 22 de mayo de 2010

Piensa

Qué cosas. Ahora parece que ya está. Ya me pasan a mí, estas cosas... de repente me encanta alguien y, a los dos días lo aborrezco.

Que no, que no es tu caso. Pero, vamos, hace sólo una semana estaba imaginándome cómo sería mi vida contigo (¡en mi imaginación ya habíamos tenido tres hijos!) y ahora me das cierta rabia.

Vamos a ver, que me gustas, que eso ya te lo he dicho. Pero que no me castigues por ello. Que es una cosa que no puedo evitar. Y tu rechazo sólo hace que te odie con más ganas, y que tu conquista se transforme aún más en un reto para mí.

Así que relájate. De verdad. Sólo quiero follar contigo. Que si es más de un día, mejor. Pero si sólo es un polvo... ¿nos vamos a privar de ese placer?

Piénsatelo bien, pequeña.

jueves, 20 de mayo de 2010

Amistad

Que dice Sofía que no sabes qué hacer conmigo. Que claro, ahora es como complicado, que no quieres que a cada paso que des yo esté pensando que lo haces porque me gustas (o porque te gusto… ¡ojalá!).

Bueno, vamos a ver una cosa, si algo tengo es que soy una persona inteligente. No me jodas. Ya me dejaste claro que “la amistad por encima de todo” (sinceramente, creo que sobrevaloras mi amistad, creo que un polvo no tiene porqué romperla. Pero bueno).

Así que no vayas tú por la vida pensando que me desmayo cada vez que me miras o que me hablas. Que no viene a ser así la cosa. Que sí, que me gustas, y que follaría contigo y que, igual, estoy un poco (sólo un poco) enamorada de ti.

Pero eso no quiere decir que sea un animal. Que no, coño, que no me voy a tirar a tu yugular.

Tú has marcado la distancia que quieres. Yo la acepto. Ya te darás cuenta de que te equivocas…

miércoles, 19 de mayo de 2010

Rectifico

Ah. Pues dice Sofía que yo me comporté exactamente igual que tu, ayer. Que ella no vio nada raro ni en ti, ni en mi, vaya.

Así que te voy a dar margen. Pero no te confíes, sé que te pone nerviosa la situación. Igual que a mí. Pero yo voy dando pasitos para restablecer lo de antes. Lo único que recibo de ti, de momento, es que evitas el contacto conmigo (bueno, ayer, de repente me miraste mientras yo hablaba y metiste tus ojos dentro de los míos… ¡por poco me da un soponcio!)

Que sí, que paciencia, que ya lo sé. Pero bueno, nunca se me ha destacado esa virtud, qué vamos a hacerle. Ansiosa que es una.

Mira, igual esto de enamorarme de una mujer me va a servir para descubrir más sobre mis propias reacciones. Ahora entiendo a los hombres cuando dicen que somos complicadas. Madre de Dios.

Tu verás

Ayer te hubiera matado. De verdad. Te llenas la boca diciendo eso que dicen todos (coño, pensaba que las mujeres no hacíamos estas cosas, pero sí, se ve que sí): “no, esto no va a afectar a nuestra amistad, yo quiero seguir teniendo la misma relación de siempre contigo”.

¡Y una mierda!

¿Dónde estaba mi amiga anoche? ¿Eh?

Pues te lo voy a decir: escondida detrás de un muro de contención puesto por tu puto cerebro.

De verdad… no te entiendo. ¿De qué va esto?

¿En serio me crees tan gilipollas como para saltarte al cuello a la mínima que me sonrías?

No, reina, no… tengo un gran autocontrol. Y aunque me gustas con locura ya me lo dejaste claro: por delante de todo está nuestra amistad.

Ok. No es mi problema si no te quieres arriesgar. Tú verás lo que haces.

Pero no se te ocurra seguirme castigando por el simple hecho de que me gustes. No tienes ningún derecho a hacerlo.

Quién avisa no es traidor. He dicho.

martes, 18 de mayo de 2010

Tonight, tonight, tonight...

Esta noche nos veremos. Estarás tan fantástica como siempre. O quizá más. Quizá esta noche te haya dado por arreglarte más de lo normal, a veces lo haces… y a mí se me cae la baba. “Me gusta verme guapa”, me dices. Y a mi me encanta verte así.

Pero igual hoy llevas tus tejanos de siempre, gastados, con una camiseta de esas que te marcan las curvas y te realzan el pecho. Me encanta imaginar tu piel debajo de tu ropa.

Tengo ganas de verte. Aunque, lo más probable es que, otra vez hoy, tu no me veas a mi. No de la manera en que yo te veo. Eso seguro.

Tendré paciencia, algún día te darás cuenta de que realmente estoy allí.

lunes, 17 de mayo de 2010

¡Descarada!

















El sábado estuve en tu casa. Te acompañé a buscar una chaqueta, ha vuelto a refrescar y habías salido con poca ropa de casa.

Entramos a tu habitación. Me sorprendió darme cuenta de que, después de tantos años, nunca había estado allí.


Estuve espiándote, mientras tu estabas en el lavabo acabando de arreglarte. Miré todos los recuerdos que tienes colgados en la pared. A pesar de tu edad, sigues teniendo la habitación como una adolescente. Me encantó ver tus fotos de jovencita con tus amigas (ahora también las mías, quién lo iba a decir), leer tus escritos en la pared... ver tu foto del equipo femenino de fútbo. Qué horror, ¡¡¡realmente eres completamente lesbiana!!!

Tuviste el descaro de cambiarte de camiseta delante mío. Es más, tuviste la completa desfachatez de hacer gala de tu nuevo sujetador mostrándome los encajes... lo haces a propósito, ¿verdad?

No te imaginas qué pensé en ese momento. Solas en tu habitación. Tus padres durmiendo a dos metros de nosotras... como dos adolescentes otra vez.

¡Dios, esto de mi reciente bisexualidad me va a volver loca!

Presentación

Me llamo Marta. Y soy heterosexual. Siempre me han gustado los hombres. Mucho. Desde que me recuerdo, de bien pequeña, he sentido una atracción enorme por los hombres. Me han gustado infinitos. Me he enamorado locamente de muchos, me han correspondido algunos, he estado con tres y he sido muy feliz.

Pero de repente ha entrado Mónica en mi vida. Entró como una amiga más. Una conocida, una chica que compartía parte de su tiempo conmigo ya que su grupo de amigos pasó a ser también el mío.

Y, de repente... después de un año luchando contra esto... creo que me he enamorado de ella. Y tengo dudas. Muchas dudas.

Y necesitaba escribirlo. Y por eso este blog.