Ayer estuve hablando con Carlos. Me dijo que ya había presentado a su nueva novia a sus padres. Y me dio un mini-ataque de celos. No sé si “celos” es la palabra precisa, pero para que me entiendas.Que sí. Que fui yo quién lo dejé más tirado que una colilla (en parte, sí, por tu culpa…). Y que no, que aunque volviera arrastrándose no volvería con él.
Pero que ella haya dormido donde yo dormía. Que a ella sus padres la hayan cuidado como me cuidaban a mí. Que se ría con las bromas de su padre como me reía yo…
Echo de menos eso. ¿Sabes? Y no sé porqué te lo cuento a ti. Pero es que me gustaría tenerte cerca. Y que me llevaras a conocer a tus padres. A los que yo no caería bien, porque a tus padres no les gustan las mujeres, preferirían que te acostaras con hombres “como toda mujer de bien que se preste”.
Pero me gustaría. Demostrarles a tus padres y a toda tu familia que ser homosexual (o bisexual, o lo que coño quiera que yo sea) no es incompatible con hacer feliz a alguien, con ver a su hija feliz.
Porque, no te engañes, Mónica, conmigo serías muy feliz. Y yo también. Ahora mismo, eres todo lo que necesito.
No te aflijas, es algo q yo también quisiera hacer pero no es posible, porq no somos lo q los padres quieren q seamos
ResponderEliminar