jueves, 3 de junio de 2010

Sonrisa!

Estaba siendo un día de mierda. Como todos últimamente.

Pero de repente, el móvil ha empezado a sonar. Y eras tú. Y me ha dado un vuelco el corazón. Creo que desde el día de nuestra conversación que no hablábamos por teléfono.

-¡Hola! (he intentado que no se me notara que estaba sonriendo hasta las orejas)
-¡Martuchi! (no me lo puedo creer… ¡¡¡vuelves a llamarme Martuchi!!! ¡Eso es todo un paso!). No me preguntes cómo he llegado hasta aquí, pero estoy en la puerta de tu oficina, ¿quieres comer conmigo?

¡Dios! Ayer invocaba a todo lo invocable para quedar contigo a solas de nuevo… y ¡hoy me lo pones en bandeja!

Me has llevado “al mejor vegetariano de toda la ciudad”. Me ha encantado. Pero me hubiera encantado igual tomarme una cerveza de pie en un bar cutre.

Y cuando nos hemos despedido y me he vuelto caminando a la oficina, de repente, el sol ha vuelto a brillar mucho, no me ha importado el calor asfixiante que hace ya en esta santa ciudad, la gente con la que me he tropezado por la calle me ha hecho reír…

Y ahora estoy sonriendo como hacía días que no hacía. Siento que te estoy recuperando. Bien, sí, sí, sólo amigas. Poco a poco, guapita….

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