sábado, 26 de junio de 2010

Sexo

Quiero saber si follaste con ella anoche o no. Yo creo que no. Pero no lo sé.

Y tengo curiosidad. Ese morbo autodestructivo que me caracteriza, ¿sabes? Pues sí, y si no me lo cuenta alguien voy a tener que ir a preguntártelo yo misma. Y eso va a ser raro. Porque seguro que lo acabas interpretando como una intromisión.

Y no, de verdad. Que me parece fantástico que folles con quien quieras.

Lo que me jode es que eso implique que no puedas follar conmigo. De verdad, Mónica, sobrevaloras el sexo.

Cosas raras...

Yo no me entiendo. Ayer te hubiera follado. Y esta mañana me he levantado deseándote como nunca.

Y esta noche nos hemos visto en la discoteca. Sí, de ambiente (estoy empezando a aceptar que es un lugar adecuado a mí...). Y hemos hablado la una con la otra lo justo. Un par de bromas. Un par de bailoteos sin importancia....

Y, de repente, te has ido a bailar con una tía que nadie del grupo conocía. Parecía que tú sí.

No sé quién es ella. Ni si has acabado finalmente en su casa esta noche. Me da lo mismo. En serio.

Eso es lo que me descoloca de mi cerebro. Parece que me dice: "si se pone a tiro, ok. Pero si no, ningún problema".

Mira tú por dónde, me ha salido un cerebro realmente adaptativo.

viernes, 25 de junio de 2010

Lencería

Hoy, quizá, volveremos a vernos. Y, quizá, volveremos a salir juntas a cualquier discoteca. Quizá de ambiente. O no. Me da igual.

Ayer me pusiste enferma. Te hubiera follado enmedio de la pista de baile. Sin importarme quién nos viera.

Pero hoy, te lo juro, hoy te haré sufrir.

Me he puesto mi mejor lencería. Un sujetador de esos que realzan mis pechos (esos que tanto te gustan) y que los dejan a disposición de quien quiera mirar, pero sin tocar. Un sujetador de encaje de color verde. Un sujetador con el que me he mirado al espejo... y he pensado que yo, si fuera tú, lo tendría muy claro, follaríamos sin parar.

Y las braguitas a juego. Braguitas del mismo color, de encaje. Sólo de encaje. Suficientemente transparentes como para ser más que insinuantes. Y suficientemente tupidas como para dejar con la intriga a quién las vea por encima del pantalón (si en algún momento asoman).

Me voy a poner la mejor camiseta, la más escotada. La que mejor me queda. La que te va a dejar sin aliento.

Y te voy a acosar. Voy a jugar a tu juego. Dándole un paso más.

Y si, finalmente, no vienes, no te preocupes. Habrá tantos hombres deseando estar en tu lugar que no me costará demasiado dormir acompañada. Y mañana me encargaré de que lo sepas. Y de que todo el mundo te diga lo tremendamente sexy que estaba anoche.

Follarte

Te odio.

Y te quiero. Cerca. Dentro mío. Quiero con locura que me folles. Que tus labios me muerdan... sentir el calor de tu piel en mis manos sin que tenga que ser "por casualidad".

No sé si eres una cabronaza que juega conmigo a ponerme enferma, o, simplemente, te apetece lo mismo que a mi.

No lo sé.

Sólo sé que acabo de volver de la discoteca... y creo que la última vez que te he tenido a dos centímetros de mis labios (¿de qué coño me hablabas?) me he corrido.

Así. Tal cual.

Me excitas. Y quiero follarte.

Mónica... deja de jugar conmigo. O acabaremos mal.

miércoles, 23 de junio de 2010

Tu olor......

Ayer volví a volverme loca con tu olor. De repente viniste a hablar conmigo y te acercaste mucho. Y tu pelo estaba recién limpio, y tu ropa también. Y volví a recordar esa sensación, a la que creía que me había sobrepuesto.

Tu olor inundó mi cerebro, me aceleró el corazón y me provocó un escalofrío. Mierda, Mónica, otra vez no. Ahora que ya me pensaba que podía mirarte como a una amiga “normal”, otra vez esto.

Y esta noche te tendré cerca otra vez. Y estarás guapísima. Y a mi se me volverán a trabar las ideas en el cerebro.

miércoles, 16 de junio de 2010

Gritarlo a los 4 vientos

Hoy he quedado con Miguel, hacía 3 años que no le veía. Y me ha encantado estar con él. Y sí, Javier también estaba. Sí, me he ido con los dos y he pasado una tarde fantástica.

Y no, como verás, no he acabado follando con él. ¿Porqué? Pues no precisamente porque yo no quisiera. Ni porque no quisiera él, de hecho. Simplemente... él está "empezando algo con una mujer". Ya. Bueno, eso es lo que dice, pero cuando le he preguntado un poco más a fondo... resulta que no lo tiene claro y que, lo que le apetece, textualmente, es "follarme a muchas de las que me cruzo por la calle" (esto, te informo sólo por tenerte al corriente, me lo ha dicho mientras me miraba las tetas y me tocaba la pierna).

En fin, creo que lo tendré cerca de nuevo pronto.

Por otro lado, y por eso te lo contaba, le he explicado a Miguel (cuando Javier ya se había ido) lo tuyo. Bueno, lo mío relacionado contigo. Para que nos entendamos.

Me encanta hacerlo público. Me encanta que me gustes. Y me encantaría poder ir pregonando por el mundo lo buenísima que estás y lo maravillosa que eres.

Pero tengo que reprimirme. La gente me mira raro. Claro, llevo muchos años haciendo gala de mi súper-heterosexualidad-devora-hombres.

Tu escote...

Me encanta tu escote. Me vuelve loca. Y me sorprende. Y me divierte sentirme tan "masculina" cuando no puedo evitar que mi vista vaya directa a tus pechos.

Y me ecanta perderme en tu escote. Me fascina imaginarme cómo debe ser tocarlas, acariciarlas.

Y me parece que en algún momento debes haber notado mis ojos. Y, mira tú por dónde... me parece que no te ha importado.


De hecho, creo que cada vez te vistes más sexy cada vez que sabes que vas a verme. O quizá sólo es coincidencia. Pero me da igual. :)

martes, 15 de junio de 2010

Esperanza


Ayer me encantó verte de nuevo. Y comprobar que, finalmente, me puedo comportar contigo igual que hacía antes. ¡Bien!

Cuando llegaste yo ya estaba allí, te guiñé el ojo cuando te vi, y giré la cara hacia la conversación que estábamos teniendo con Sonia y compañía.

Creo que voy a usar la típica estrategia del “aquí no ha pasado nada”. Sí.

Esa mezclada con los celos. Este fin de semana quedaré con Javier y follaremos como siempre que nos vemos. Y me encantará volver a estar con él. Tengo ganas de sentir cómo me abraza.

Y sí, por supuesto me encargaré de que lo sepas.

Quizá es una gilipollez de estrategia. Lo más probable. Pero… de ilusiones también se vive, ¿no?

lunes, 14 de junio de 2010

Contigo

Ayer estuve hablando con Carlos. Me dijo que ya había presentado a su nueva novia a sus padres. Y me dio un mini-ataque de celos. No sé si “celos” es la palabra precisa, pero para que me entiendas.

Que sí. Que fui yo quién lo dejé más tirado que una colilla (en parte, sí, por tu culpa…). Y que no, que aunque volviera arrastrándose no volvería con él.

Pero que ella haya dormido donde yo dormía. Que a ella sus padres la hayan cuidado como me cuidaban a mí. Que se ría con las bromas de su padre como me reía yo…

Echo de menos eso. ¿Sabes? Y no sé porqué te lo cuento a ti. Pero es que me gustaría tenerte cerca. Y que me llevaras a conocer a tus padres. A los que yo no caería bien, porque a tus padres no les gustan las mujeres, preferirían que te acostaras con hombres “como toda mujer de bien que se preste”.

Pero me gustaría. Demostrarles a tus padres y a toda tu familia que ser homosexual (o bisexual, o lo que coño quiera que yo sea) no es incompatible con hacer feliz a alguien, con ver a su hija feliz.

Porque, no te engañes, Mónica, conmigo serías muy feliz. Y yo también. Ahora mismo, eres todo lo que necesito.

jueves, 3 de junio de 2010

Sonrisa!

Estaba siendo un día de mierda. Como todos últimamente.

Pero de repente, el móvil ha empezado a sonar. Y eras tú. Y me ha dado un vuelco el corazón. Creo que desde el día de nuestra conversación que no hablábamos por teléfono.

-¡Hola! (he intentado que no se me notara que estaba sonriendo hasta las orejas)
-¡Martuchi! (no me lo puedo creer… ¡¡¡vuelves a llamarme Martuchi!!! ¡Eso es todo un paso!). No me preguntes cómo he llegado hasta aquí, pero estoy en la puerta de tu oficina, ¿quieres comer conmigo?

¡Dios! Ayer invocaba a todo lo invocable para quedar contigo a solas de nuevo… y ¡hoy me lo pones en bandeja!

Me has llevado “al mejor vegetariano de toda la ciudad”. Me ha encantado. Pero me hubiera encantado igual tomarme una cerveza de pie en un bar cutre.

Y cuando nos hemos despedido y me he vuelto caminando a la oficina, de repente, el sol ha vuelto a brillar mucho, no me ha importado el calor asfixiante que hace ya en esta santa ciudad, la gente con la que me he tropezado por la calle me ha hecho reír…

Y ahora estoy sonriendo como hacía días que no hacía. Siento que te estoy recuperando. Bien, sí, sí, sólo amigas. Poco a poco, guapita….

miércoles, 2 de junio de 2010

Por favor...


Ayer estabas perfecta. Guapísima. Qué bien te quedan esos tejanos, la madre que te parió.

Y ese recogido que te dejaba el flequillo despeinado cayéndote encima de la frente. Dios, así no hay quién se concentre en el trabajo, señora mía.

Sigue siendo complicada la comunicación, encuentro, ¿no? Que sí, que nos hablamos, que nos reímos, que nadie nota nada raro. Pero tú y yo sabemos que sí que es raro.

Que desde el fatídico día que quedamos para “aclarar” lo que había pasado no nos hemos vuelto a ver a solas. Casi ni hemos hablado a solas. Así que no, que no, que esto no es normal. Que no hemos normalizado las cosas después de… ¿3 semanas?

Y te espío. Y te echo tremendamente de menos. Y querría poder tener una buena excusa para quedar contigo a solas y hablar, como siempre, de todo y de nada. Me da igual que no te guste. Me da igual que prefieras mi amistad a lo que te puedo ofrecer como pareja.

De verdad. Créeme. Sólo quiero que todo vuelva a ser como antes. Que tú te olvides de que me gustas. O que te sobrepongas a ello. Y me trates como a los demás.

Por favor.

martes, 1 de junio de 2010

Caminos Cruzados

Justo iba a empezar a escribir. Y me ha sobresaltado un sms en el móvil. Tú.

Coño, Mónica. Que sí, que te hago el favor, claro. ¿Qué te voy a decir? ¿Que te vayas a tomar viento? Pues no, claro.

Que llevo todo el día pensando en tí, joder. Que ya no puedo más. Que a cada momento me siento más y más desgraciada. Porque cada vez asumo más profundamente que nunca pasará nada entre nosotras. Y tengo sólo ganas de llorar. Y echo cuatro lágrimas y me doy cuenta de lo patética que soy. Y me doy tanta rabia que tengo todavía más ganas de llorar. Pero lo corto. Porque hace tiempo que aprendí a autocontrolarme.

Pero no puedo más. Te deseo cerca. Quiero tenerte a mi lado. Y me desespera saber que no va a ser posible. Me acabaré acostumbrando, tranquila.

Sé que esto me pasa. Me obsesiono con alguien, pero tengo que guardar la calma. ¡Pues no lo habré hecho veces! Y, un buen día, otra persona se cruza en mi camino, y final de la historia. Sólo espero que eso sea pronto.

Sólo espero que eso sea antes de que alguna otra se cruce en tu camino. Por favor.

Realidad

Ayer, en medio de mi llorera, lo vi claro. Yo sólo he sido un juego entretenido para ti. Durante todo el tiempo que hemos sido amigas has jugado a seducirme, a tontear conmigo. Hasta que te has dado cuenta de que podía haber un peligro real.

Jugar con fuego no es tan divertido cuando sabes que te puedes quemar de verdad, ¿no?