miércoles, 19 de mayo de 2010

Tu verás

Ayer te hubiera matado. De verdad. Te llenas la boca diciendo eso que dicen todos (coño, pensaba que las mujeres no hacíamos estas cosas, pero sí, se ve que sí): “no, esto no va a afectar a nuestra amistad, yo quiero seguir teniendo la misma relación de siempre contigo”.

¡Y una mierda!

¿Dónde estaba mi amiga anoche? ¿Eh?

Pues te lo voy a decir: escondida detrás de un muro de contención puesto por tu puto cerebro.

De verdad… no te entiendo. ¿De qué va esto?

¿En serio me crees tan gilipollas como para saltarte al cuello a la mínima que me sonrías?

No, reina, no… tengo un gran autocontrol. Y aunque me gustas con locura ya me lo dejaste claro: por delante de todo está nuestra amistad.

Ok. No es mi problema si no te quieres arriesgar. Tú verás lo que haces.

Pero no se te ocurra seguirme castigando por el simple hecho de que me gustes. No tienes ningún derecho a hacerlo.

Quién avisa no es traidor. He dicho.

No hay comentarios:

Publicar un comentario