jueves, 27 de mayo de 2010

:)



¡Qué felicidad!

¡Me acabas de enviar un sms por sorpresa! Me encanta ver el móvil parpadeando y descubrir que has sido tú la que has pensado en mi, aunque sea por un momento.

Me he tenido que encerrar en el lavabo de la oficina para sonreír durante un minuto como una tonta y no levantar sospechas entre las compañeras.

Y, el sms, no es del todo necesario… vamos, que no es algo que “no te pudieras ahorrar”, vamos, que por algún motivo te ha apetecido saber de mí.

O igual no. Pero, ¿y lo feliz que me has hecho en un momento?

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