lunes, 31 de mayo de 2010

Planes de futuro

El viernes, cenando, te pusiste a mi lado, aún cuando casi toda la mesa estaba libre. Escogiste ese sitio. Y sé que no fue al azar.

Me dio la sensación de que lo escogías, precisamente, para demostrarte a ti misma (y, de paso, a mi) que habíamos normalizado la situación. A mi me da igual, demuéstrate (o demuéstrame) lo que te dé la gana. El caso es que te sentaste a mi lado, cerca.

Y nuestras piernas estuvieron toda la cena bien enganchadas. Y yo no aparté la mía, me gustó sentir (otra vez) el calor de tu piel por debajo de tus tejanos, y por encima de los míos. Y tú no apartaste la tuya. ¿Me querías demostrar algo?

El sábado vi anunciado un concierto de dos de nuestros grupos preferidos. Cuando me contestaste el sms confirmando que sí, que querías venir, no puedes ni imaginarte cómo brinqué por la habitación. Casi tenía asumido que no ibas a poder venir, o que no te apetecería. Pero el sms era una afirmación emocionada “¡¡¡sí!!! ¡¡¡Qué grande!!!”. Así, con todas sus exclamaciones.

Me encanta hacer “planes de futuro” que nos involucren a las dos. Así, al menos, sé que en un tiempo te voy a seguir teniendo cerca. Llámame egoísta, si quieres.

No hay comentarios:

Publicar un comentario